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sábado, 14 de noviembre de 2015

Noticias invisibles

Hoy es 14 de noviembre del 2015, y la lógica diría que si en el día de hoy tuviese que comentar una noticia de actualidad, la elegida sería la de los atentados de París, y la de lo que claramente no es una casualidad, el atacar, una y otra vez, una de las ciudades más importantes de Europa, que pertenece a un país que siempre se ha distinguido por su carácter pasional a la hora de actuar como colectivo. También, sería lógico, que comentase por qué el estado islámico elige Francia, que en teoría es un país laico, que en teoría es multicultural, y que en teoría respeta el culto de las diversas religiones a las que pertenecen sus ciudadanos. Pero no voy a comentar eso, me inquieta ahora mismo más otra noticia, de la cual me enteré por casualidad. Cosa bastante habitual en mí, porque no veo el telediario casi nunca, ni leo ningún periódico en su totalidad, por lo tanto las noticias me llegan de formas tan diversas como variopintas.

La noticia que a mi me tiene con la mosca detrás de la oreja, es la rotura de la presa de un lugar llamado Mariana (Minas Gerais, Brasil), y que pertenecía a la empresa Samarco.

De esta noticia que pone los pelos de punta, y que 9 días después del suceso se difumina en el mar de información, como si de la subida del precio del pescado se tratase. Es escalofriante por varias razones; la primera razón es sin duda la cantidad de víctimas en un accidente laboral, del cual nadie tiene explicación, ni ganas de darla; la segunda es la magnitud del desastre medioambiental, que parece ser que ninguna organización ecologista ha sacado banderas ni se ha llevado las manos a la cabeza, porque no está haciendo propaganda de ello; y la tercera es la sensación de que en Minas Gerais los accidentes mineros son casi una tradición en la zona, que se da de forma habitual y que a nadie parece importarle demasiado.

No suelo poner fotografías, pero en este caso hago una excepción con esta fotografía del 6 de noviembre extraída del noticiario globo.com (este es el enlace a la noticia http://g1.globo.com/ciencia-e-saude/noticia/2015/11/rompimento-de-barragens-em-mariana-perguntas-e-respostas.html ), y perteneciente a Christophe Simon.


Parece la imagen de una riada, o de un desastre natural, pero no lo es. Es algo puramente humano, que se podía haber evitado, pero que ni se pusieron en su momento los medios, ni se van a poner para evitar que ocurran más cosas similares. ¿Y por qué sé que ocurrirá así?, porque la noticia no solo no ha tenido la transcendencia social y humana que debería, sino que la han tratado con una naturalidad y un desaire, que nos da a entender que casi es más normal y más natural que ocurra, que un huracán en el caribe. Es como si tuviéramos que asumir y aceptar este tipo de sucesos. 



lunes, 9 de noviembre de 2015

La fábrica de Nazis

El nazismo, a personas como yo les causa un rechazo total, tanto que no nos interesa mucho profundizar en las raíces y aficiones de estos individuos. Pero como aficionada a la historia, si me interesa todo lo que tiene que ver con los seres humanos, sobre todo porque lo nazis eran seres humanos, aunque nosotros queramos alejarnos de nuestra especie. Es decir, eran personas en principio normales, que incluso seguro que ellos se consideraba buenas personas, que lo más seguro es que estuvieran convencidos que su ideología era por el bien de ellos mismos y de sus familias, etc.

Por esta razón, siempre que veía un documental de la segunda guerra mundial, pensaba ¿cómo se pudo llegar a eso?. Pero ahora me pregunto, si no nos están haciendo lo mismo otra vez. Tal vez, solo tal vez, nos están volviendo nazis a todos sin nosotros darnos ni cuenta. Tal vez, nos metan poco a poco, ideologías nazis, haciéndonos creer que lo que hacemos es algo bueno y que no tienen nada que ver con el nazismo, pero es una mala fotocopia del mismo.

¿Por qué llego a esta conclusión?. La verdad, es que solo es atar cabos y poco más. Cada vez, las personas se sienten más humanas y más solidarias, y lo demuestran con opiniones y activismo en las redes sociales. Pero a la hora de las acciones reales, y del trabajo duro, lo que surge muchas veces es justamente lo opuesto.

Voluntarios con un marcado carácter egoísta, solidarios que no mueven un dedo si no hay dinero y ganancias para ellos de por medio. Culto al cuerpo y a la mente hasta la extenuación, dejando de lado tanto a las personas queridas. O simplemente ver que hay más personas en el mundo que uno mismo. Personas que pertenecen a grupos espirituales o religiosos, y que dicen que solo se salvan ellos, y que los demás, por razones que se inventan, van directamente al infierno o al castigo divino de por vida.

Yo lo que veo es que en vez de ir al amor y a la paz, cada día nos precipitamos más al egocentrismo y al odio a lo que no es uno mismo. Y tal vez, eso es lo que yo creo que fue lo que le pasó a los nazis. Quizá comenzaron por pensar que todo el mundo era el enemigo, que solo unos pocos eran los elegidos, y que el culto al cuerpo, a la mente y al espíritu de unos pocos les haría ser superiores a los demás. Y el resto, los que ellos decidieran que no eran los elegidos, sobraban y debían morir.

¿No es lo que vemos todos los días?. ¿No es el bueno y el malo?. ¿El héroe y el villano?. ¿Los que deben vivir como reyes y los que deben morir como esclavos?.

Personalmente, me veo en medio de todo. Tanto por el lugar donde vivo, como mi nivel social, intelectual, etc. No sé si soy de los buenos o de los malos. Pero tengo claro que no voy a elegir estar en una posición o estar en otra, porque sería convertirme en lo que más temo.

Tampoco sabría decirle al lector cómo se puede parar esto, ni sé a donde nos va a llevar. Pero sí sé que todos somos susceptibles a ello. Todos podemos convertirnos en aquello que odiamos pensando que estamos haciendo lo correcto y que somos los buenos, y a lo mejor, no lo somos en absoluto.

De momento solo puedo decir lo que yo hago, aunque tan vez no sea de mucha ayuda la verdad.

Observo, me comporto como espectador sin implicarme personalmente, sin opinar a priori. Escucho varias veces la misma opinión de otros, y recuerdo lo que yo opinaba sobre lo escuchado la primera vez, y lo comparo con la opinión que saqué de la segunda escucha. Si son dos opiniones antagónicas, entonces es porque han conseguido su objetivo, manipular mi forma de pensar y distorsionar mi realidad. Esto se puede aplicar haciendo dos lecturas de lo mismo, o viendo dos veces el mismo programa de debate. Haga la prueba, ¿ha cambiado de opinión?. Si lo ha hecho, preocúpese, esta siendo manipulado, pero por qué, y hacia dónde. ¿Qué quieren conseguir de nosotros?.






miércoles, 30 de septiembre de 2015

El ladrón bicéfalo

Es curioso como funcionan las leyes en España. Hay personas que han sido encarceladas o multadas por palabras legales como "inducción" o "falta al honor". Pero es extraordinariamente sorprendente como los dos partidos hereditarios del turno de partidos que inventó Cánovas del Castillo, y que son culpables de una de las mayores estafas a nivel nacional que se conocen en el mundo, siguen siendo legales.

Es decir, que un partido político por opinar en contra del ladrón bicéfalo puede ser ilegal en horas, y que ninguno de los dos partidos que componen al ladrón con una demostradísima actitud mafiosa, con tráfico de influencias, robo contante a las arcas del estado y un largo etcétera se presenta a la presidencia sin ningún problema en las próximas elecciones nacionales. ¿No es algo increíble?. Por eso para tapar su basura, y que parezca que son demócratas, muchos partidos que hace unos años hubieran sido ilegales, o no hubieran tenido ninguna posibilidad, ahora tiene su pedacito en la tarta del poder.

Pues aquí, en el país de la parodia nacional, se toma con absoluta normalidad toda esta farsa, y se ve desfilar a políticos a juzgado y cárceles, como cuando se ve a los niños ir al colegio con la mochila.

Y lo más gracioso, es que se justifican los unos a los otros, con frases colegiales, cuando lo que tendrían que haber hecho los jueces si fueras imparciales, es cerrar dichos partidos, y declararlos ilegales hasta que no fueran inspeccionados por completo. Porque como se puede entender fácilmente, dentro de una mafia tan grande, es que es poco probable que no estén actualmente en un cargo público representado a cualquiera de los dos partidos del "ladrón bicéfalo" corruptos que siguen robando impunemente a sus ciudadanos, y eso es lo que hay que controlar, y lo que hay que  impedir, y lo que hay que perseguir y lo que hay que multar con cifras astronómicas de forma que se recupere el 100% de lo robado, y con penas que bien pueden ser trabajos al estado no retribuidos hasta que se pague con la sociedad el terrible delito cometido con la misma.

¿Por qué esto no ocurre? Porque no consideran los jueces un delito tan grave el robo a la ciudadanía. ¿Y por qué es así?, porque de una forma o de otra son cómplices y beneficiarios del ladrón bicéfalo, y les gusta como graciosamente sigue robando, extorsionando, etc.

Y es que las mayores empresas y más famosas del país están metidas en el ajo, y todavía no han sacado los trapos sucios de ninguna de ellas, ni su auténtica pertenencia a la mafia del "ladrón bicéfalo", y su participación muy activa en sus negocios sucios, tanto en España, como fuera de ella.

viernes, 25 de septiembre de 2015

El estudiante feliz

Estudiar en España es una alegría para el cuerpo y para el alma (estoy siendo sarcástica).

Par el cuerpo destrozado tras horas de estudio totalmente inútiles y tiradas a la basura, y para el alma por darse uno cuenta cuando consigue la titulación que no ha aprendido absolutamente nada.

Y es que los métodos de enseñanza en España no es que estén obsoletos, es que siempre han sido inexistentes.

Yo me imagino a los profesores haciendo la tediosisima tarea de corregir exámenes. Uno tienen el método "el que cae en la mesa", tiran todos los exámenes al aire y el que cae en la mesa está aprobado. Otros tienen el método de "encuentra las 10 diferencias"  por cada diferencia entre el examen del alumno y la chuleta del profesor, es un punto menos. Y por último cito, aunque la imaginación del profesorado para no trabajar es infinita, la técnica de "demasiado corto o demasiado largo" que es sin leer nada de lo que ha puesto el alumno, el profesor coge y suspende porque el alumno ha escrito mucho texto, o bien porque ha puesto poco.

Os dejo une enlace al MIT, para dar esperanza a todo aquel que no la ve en la enseñanza española. Porque sí, se puede aprender sin gastarse un céntimo y de maestros, no de charlatanes. Y espero que el ejemplo que da el MIT, y otros centros, solo sean el principio de un gran cambio por el bien de todos.

Instituto tecnológico de Massachussets

jueves, 24 de septiembre de 2015

LA SANTA INQUISICIÓN

La verdad es que no sé como expresar el hartazgo que tengo en estos momentos. Lo cansada que estoy de ver una y otra vez como se dedican unos pocos a decirnos a los demás lo que debemos hacer, lo que no, lo correcto y lo incorrecto. Pero además quien más nos quiere imponer su doctrina son gente que debería estar encerrada en el agujero más profundo de la tierra sin ver la luz del día, para que la humanidad no sintiera vergüenza de ellos.

En España la inquisición no fue tan cruel como la fama que tiene, pero fue suficientemente cruel como para ser una parte oscura de nuestra historia, y es aberrante el hecho de que haya inquisidores actualmente. Y los hay, y muchos. Sus modos de tortura son diferentes, se basan en hacerte creer que sus ideas absurdas son las verdaderas, y que su caos mental he irracional es lo que mueve el mundo.

¿Qué tiene dentro de su cabeza este tipo de gente?. La verdad es que es un abismo tan grande que es mejor alejarse de él, no sea que nos caigamos dentro. Pero son personas que se dedican a maltratar, insultar y perseguir a cualquiera que no piense como ellos, y que no siga sus normas.

Acabo de leer una noticia sobre un director de cine, que le dan un premio por su trabajo y dice lo que ÉL opina sobre España. Bien, pues para mí es eso, una opinión, ni más ni menos. Cuando he leído lo que ha dicho el director, la noticia me parecía una absoluta gilipollez. Porque a las opiniones no se les puede dar transcendencia alguna, porque solo son eso, OPINIONES. Pero lo mejor, es que ahora hay una persecución contra este hombre para quitarle el premio por no sentirse Español. Y aprovecho para decir, que en España no solo se premia a nativos, y que el premio no era al Españolito del año, pero eso no opinan algunos, parece ser.

Así que los inquisidores con su lengua viperina y su afilada pluma, quieren hacer creer al público español que este hombre no se merece el premio por no gustarle la idea de España.

Como conclusión, siento verdadera lastima, no por los Españoles, a lo cuales admiro bastante por su capacidad de aguante y resistencia. Sino a los que viven toda la vida en un lugar, y aún no lo conocen, y a los que dicen que si vives en un sitio debes ser esclavo de él y cumplir sus normas. Normas que no se quien a dicho que se deben cumplir, no sé quien se las inventó y ni siquiera se que utilidad tienen.

Yo les diría a esos que propagan SU LIBERTAD DE EXPRESIÓN, pero JUZGAN LA DE LOS DEMÁS. Lo siguiente:

"Tu libertad acaba donde empieza la de los demás"

"No hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti"

"Respeta para ganarte el derecho a ser respetado"

"No juzguéis sino queréis ser juzgados"

Esta última es la mejor, por el hecho de que la inquisición, era católica apostólica y Romana, pero ellos nunca se aplicaron el cuento. A lo mejor ellos están exentos de cumplir las leyes divinas que tanto y tanto divulgan que se cumplan.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Si el gobierno no hace su trabajo, hazlo tu

Es curioso, pero en España se tenía la tradición de no solo desconfiar de su gobierno, sino de no esperar nada bueno de él. Por la misma razón los pueblos españoles estaban acostumbradísimos a buscarse la vida para sobrevivir en épocas de bonanza o de escasez. Ya que sabían que lo que nunca le iba a faltar, era el recaudador de impuestos, que todo se llevaba pero nada daba.
Si alguien de un pueblo pequeño quería saber como funcionaba el mundo, solo tenía que ver como crecía y crecía la barriga del cura, mientras que los pobres y desgraciados eran ayudados y alimentados por sus paisanos. La iglesia rara vez ayudo a un pobre, y se lo hizo, es porque el pobre iba a ser fiel servidor a los negocios y necesidades materiales de la iglesia, sin preocuparse de pensar, pues ya lo hacía el cura por él.

Los españoles de hoy en día, tras décadas de estupidez total, donde se esperaba que un gobierno de inútiles nos solucionara algo, se están empezando a reconocer así mismos, a verse las caras, a mirarse a los ojos, y ver sus problemas más íntimos y dolorosos, en los rostros de sus vecinos. Después de décadas de estupidez, criticando, machacando y puteando a todo ser vivo que no fuera uno mismo, los españoles han visto que no solo no están solos, sino que juntos sus problemas pueden solucionarse, y no hay que esperar un milagro divino convertido en una ley de apoyo a las familias con X euros al mes. Sino que hay un movimiento interior personal, que hace que los colectivos sin ideología política, ni religión, ni profesión, ni educación, ni estrato social común, trabajen unidos y en equipo para solucionar este desastre.

Quizá el desastre fue culpa de todos nosotros, por confiar nuestras vidas en las que no aman ni respetan nada ni a nadie. Quizá la culpa es nuestra por creernos capaces de juzgar, opinar y maltratar al prójimo, en vez de darnos cuenta que es tan humano como nosotros.

Pero yo no soy derrotista, no escucho la propaganda de la guerra y la enfermedad. Solo quiero oír y ver a la gente luchar por hacer un mundo como nos merecemos, y como podemos construir juntos. Sin ira, sin guerras, sin mentiras, sin odios y sin rencores.


martes, 4 de agosto de 2015

Educación franquista

Cuando somos pequeños, no hay nada malo que nos pase, que no pueda remediarse con amor y abrazos. Si tienes la suerte de tener una familia que te quiere y que te lo demuestra, no hay maltrato que pueda contigo. Esta es una historia real, que recuerdo tal y como es, pues la he revivido en mi mente toda mi vida, para nunca olvidar que clase de personas "cuidaban" a los niños, y siguen "cuidándolos", en un país llamado España.

A decir verdad, no puedo decir la edad que tenía, porque cuando eres tan pequeño, la edad y el tiempo pasa muy despacio, y no le das tanta importancia a los años que tienes. Los tienes que saber, por si alguien te lo pregunta, pero no porque te interese demasiado. Tu mente y tus ojos están centrados en otras cosas más importantes, como es aprender y observar todo lo que te rodea. Eso, y sobre todo, ser muy feliz todo el tiempo posible. Disfrutando de cada instante de vida.

Recuerdo que me las pasaba jugando, tanto que tenía a mi hermana mayor harta, pues mientras yo era muy nerviosa ella era más tranquila. Pero un día de repente, mi hermana dejo de estar tanto conmigo, iba a algo que llamaban "colegio". Ella cuando volvía del colegio, decía cosas maravillosas, estaba encantada y feliz. Contaba con ilusión que tenía unas profesoras muy cariñosas que la querían mucho, y que la trataban muy bien. Que se pasaba los días jugando en un patio precioso, lleno de plantas y con una árbol que ella adoraba. Yo no sabía si creer tanta maravilla, o si eran fantasías de mi hermana, pero quizá era verdad y ir al colegio era algo bonito y divertido. Así que cuando me toco ir a mi, lo primero que busque fue el patio con el árbol. Pero no había patio, ni árbol, ni profesoras alegres y cariñosas. No me pasaba el día jugando y riendo, sino sentada en una aula triste y con apenas luz, de la que si salíamos, lo único que veíamos era una calle estrecha, y cemento por todas partes. Empecé a pensar que mi hermana me había engañado. Pero para entonces mi hermana ya estaba en otro colegio, pues el anterior en el que estaba solo tenía parbulitos, que no sabía muy bien que era en aquel entonces, así que tomo me parecía extraño y sospechoso. ¿Me habían mentido para ir a ese sitio tan feo y sombrío?. El caso es que pasó el tiempo, me hice amigos, aunque pocos, porque no te dejaban apenas hablar con nadie, solo podías hablar con los niños que estaba sentados al lado, cuando la profesora sospechosamente abandonaba el aula durante un largo rato. Pero cuando volvía, silencio, absoluto silencio. solo se podía oír su horrible voz chillona y pedante.

Un día, un niño estaba parlanchín, de esos días en los que los niños están muy felices y les da por hablar todo el rato, y habló, pero no volvió a hacerlo, porque la profesora le grito "¡que te calles!", y le arreo un guantazo. No recuerdo si el niño se meo encima. Si recuerdo que intentamos justificar el guantazo, o entender entre nosotros lo niños que lo habíamos visto, porque le había pegado. Sí, los niños hacen eso, intentan adaptarse al medio, y eso era una adaptación a lo que era "el colegio", y ninguno quería ser un inadaptado. Así que a partir de entonces, ni el ruido de un lápiz en el aula, nada si ella estaba presente. Pero gracias a dios, salía a menudo, y hablábamos, bajito, pero hablábamos y mucho. Aunque todos sabíamos que a ella no le gustaba que lo hiciéramos. Solo estaba empeñada en que trabajáramos como gilipollas en un cuadernillo de fotocopias de dibujos,  que lo pintáramos todo para enseñárselo a nuestros padres. Aunque ninguno sabía que interés tenía aquello, pues todos pintábamos en casa, y no nos lo tomábamos tan enserio.

Pasó el tiempo, y nos relajamos. Pensamos que la profesora ya no volvería a pegarnos, éramos buenos, solo hablábamos cuando ella no estaba. Pero un día no sé si que íbamos ha hacer, pero un niño con la mano levantada, pregunto algo. La profesora le volvió a arrear un guantazo. Silencio, no recuerdo si el niño puedo apenas llorar.

Yo ya cuando iba de regreso a casa, casi no hablaba. Me preguntaban que tal el colegio, pensando que diría lo que mi hermana. Yo no decía nada, pero si insistían decía que el colegio no me gustaba nada, y que no entendía como a mi hermana le podía gustar. Ella discutía conmigo, afirmando que ¿cómo no podía gustarme el colegio?, el colegio era genial, a ella le encantaría volver a su antiguo colegio, he incluso le pidió a mi madre que un día le llevara a ver a sus antiguas profesoras. Yo no entendía a mi hermana, y seguía buscando aquel árbol, aquel patio de juegos y aquellas profesoras alegres y cariñosas, pero no las veía por ninguna parte. Pregunté a otros niños, pero no sabían nada de eso. Mi hermana contaba que aprendían a leer en clase, y que la profesora contaba cuentos. Yo no veía nada de eso.

Cuando vives una situación como esta, lo único que pides es que no te vea la profesora, que no se fije en ti, ser invisible sería una suerte. Así que pase el tiempo, pensabas, algún día saldré del colegio. ¿Cuánto tiempo se estará aquí?, llegabas a casa y lo preguntabas, te decían un año, dos... ¿Cuánto era eso?.

Pero cometí un error, un error imperdonable, fui lo que era, una niña, y la profesora me castigo por ello.

Un día de tantos, jugaba con las cosas de mi madre, en aquella época "mamá", que ese era el único nombre que para mí tenía. Su ropa, sus zapatos, las cosas para el pelo, su maquillaje y sus pintauñas. Todo de tantos colores, todo tan bonito y todo de mi mamá. Así que un día no sé si me pinté yo las uñas o me las pinto alguien, pero me encantaba ver mis uñitas de color rojo. Pregunté si podía ir al colegio con ellas pintadas, y me dijeron en casa que sí, ¿que problema podía haber?. Así que tímidamente pero orgullosa, me fui al colegio.

Como es normal, en cuanto la profesora salió le comente a mis compañeras que tenía las uñas pintadas, y las enseñe orgullosa. Sonreía, era feliz. Pero claro, estaba tan entusiasmada, que cuando la profesora entro en la clase, yo seguía girada mirando a mis compañeras de detrás y mostrando mis uñas rojas. Ya os podéis imaginar que ella me vio, y me miro con esa cara de bruja, fijamente y enfadada. Se sentó en su silla, se la notaba rabiosa, ahora creo que su rabia no tenía nada que ver conmigo, pero sus ojos ya se habían fijado en mi, ya había elegido su próxima víctima.

Al poco, me llamo a su mesa. Solía llamar a lo niños para ridiculizarlos. Conmigo lo hacía a menudo, porque me costaba entender la diferencia entre la A y la O minúscula, que ella nunca pudo explicarme. Y que fue mi tía la que me dijo, tiempo después que la diferencia era que la A minúscula tenía rabito. Sí fue mi tía y no ella la que me enseño las vocales. La profesora solo se limitaba a gritarme y a decirme que era una estúpida por no entender que la A era la A, porque era la A, y la O, era la O, porque era la O, un razonamiento cojonudo. Así que cuando me llamo, pensé que otra vez me iba a machacar con la misma gilipollez de siempre. Pero me equivoque. Fui hacia su mesa, como quien va a oír a un jefe insoportable. Y una vez allí, me dijo "muéstrame las manos", yo sin problema le enseñe mis preciosas unas rojas. Pero ella no reacciono como cualquiera de mi familia, o como mis compañeras de clase. Ella no dijo "¡que uñas tan bonitas!, ¿te las has pintado tú?". Pero yo pensé que me iba a preguntar eso, así que creo que le dije "me las han pintado...". Y ella empezó a decir cosas que yo no entendía, y que por suerte casi no recuerdo, pero una de ellas era que si yo era una puta como mi madre y que si por eso llevaba las uñas pintadas. No sabía lo que era un puta, pero como se despacho a gusto diciendo de todo durante largo rato e interrogándome acerca de cosas como por qué mi madre llevaba minifalda y cosas así, pues me di cuenta de que no era bueno lo que me estaba diciendo. Su tono era ofensivo, y a veces sutil como una serpiente. Yo casi no hablaba, porque ni me dejaba, ni entendía nada, ni sabía que decir. Harta de que no la dijera lo que supongo que quería que la dijese, me mando a mi sitio, supongo que me insultaría antes de que yo pudiese llegar a mi silla.

Cuando llegue a casa, no lo conté, no sabía que decir. En el fondo me preguntaba por qué a esa señora no le gustaban mis uñas, con lo bonitas que eran. Y le dije a mi tía que no podía ir con las uñas pintadas al colegio, y que me quitara el pintauñas. Mi tía me pregunto ¿por qué?, yo solo le dije, "a la profesora no le gusta". Creo que en ese momento mi tía empezó a sospechar algo, y no dudó en interrogarme ella también, aunque recuerdo que le costaba que yo hablara. Cosa rara, porque yo era muy parlanchina hasta que empecé a ir al colegio.

No recuerdo cuanto tiempo paso, creo que fue muy poco. Mi madre me llevaba andando cogida de la mano al colegio, y yo tiraba con todas mis fuerzas de su mano para volver a casa, recuerdo hasta la calle, y a mi madre tirando diciendo "tienes que ir al colegio". Yo me negaba, me hubiese tirado al suelo si hubiese echo falta, o agarrarme a lo que sea, pero no quería ir. Recuerdo que de repente mi madre se paró y me miró. Me pregunto ¿por qué no quieres ir al colegio?, y aunque no recuerdo cuando esa mal nacida lo hizo, sí recuerdo que le dije a mi madre "porque la profesora me pega". Mi madre dio la vuelta a casa, y solo recuerdo preguntas y más preguntas. También recuerdo un día con un montón de padres con sus hijos delante de la puerta de ese colegio, gritando.

Tuve que volver al colegio, a pesar de todo, mis padres me prometieron que esa mujer no me volvería a pegar. Y es verdad que ya era extrañamente amable. Y me decía que ella nunca había pegado a nadie, que yo tenía mucha imaginación, y cosas a si, con una sonrisa falsísima.

Recuerdo a una señora que en el pasillo del colegio mientras miraban a los niños por la ventanas de la clase,  habló con mi madre. Creo que fue el primer día de clase del segundo año allí. Al principio, la mujer regañaba a mi madre por la que habían montado, pero al rato de hablar con mi madre la dio la razón, que hacía años que todo el pueblo sabía lo loca que estaba la directora del colegio, pero que nunca hicieron nada (no se atrevían por miedo, la directora era muy amiga del cura). También la dijo a mi madre que sino la daba miedo dejarme con esa mujer otra vez. Mi madre dijo que ese año la profesora era otra, y que si se atrevía a hacer algo, que estaba segura de que yo se lo contaría. Pero sé que mi madre, tenía más miedo que yo de dejarme allí, aunque nunca lo dirá.

Cuando termino el segundo curso mi madre me cambio al colegio nuevo de mi hermana.

Mi hermana estaba muy enfadada conmigo, pero un día andando, mi hermana me señaló su primer colegio, con su patio, su jardín y su árbol. Sí estaba en la misma calle, pero no era el mismo colegio ni los mismos profesores ni nada. El primer colegio de mi hermana fue tirado al poco tiempo, y hoy hay un asilo de ancianos. Mi primer colegio sigue aún en pie, y mi profesora, directora y propietaria del colegio público, siguió teniendo las puertas abiertas hasta el día de su muerte. También la señora y amigas se encargaron de difamar a toda la vida a mi familia durante años, cosas de sectarios. Mi madre, solo hablaba del tema, si alguien se lo sacaba, ya era bastante horrible y doloroso.

Con el tiempo, conocí a dos chicas que fueron alumnas suyas y que la adoraban. Eran dos niñas que tenían una año menos que yo, así que disfrutaron de la falsa sonrisa, y del miedo reciente a una nueva denuncia de los padres. Yo les dije que esa mujer era una hija de puta, pero tenían el cerebro tan lavado, que no podían creerme y solo decían cosas bonitas de ella. Decían que era su segunda madre.

Cuento esta historia, porque se esta diciendo que los franquistas como esta mujer, eran buenas personas. Hay algunas buenas personas que son franquistas, pero este no era el caso. Esta mujer, que tuvo lo que tuvo, gracias al franquismo, y que fue apoyada durante y después de la dictadura, por pertenecer al régimen de Francisco Franco y a la secta de la iglesia católica. Cambio de actitud, pero cambio porque que mis padres me querían, mi familia me quería, me creyó y lucho para que esa mujer no maltratara a más niños. Pero estoy segura que lo siguió haciendo, de forma más sutil, pero lo siguió haciendo. Pues una psicópata, siempre es una psicópata, una maltratadora infantil, que odia a los niños, no cambia de la noche a la mañana. Y por supuesto, ella no lo hizo.

Por suerte, solo estuve dos años en ese colegio, y luego me llevaron a uno de monjas con 6 años. Aunque no fue tan horrible, siguió siendo el mismo tipo de educación franquista, pues era y es, el más abundante por no decir casi el único en España. Pero yo ya había aprendido la lección, si te dan, no te calles, algún día el que te maltrató, te sonríe.